Phil Hellmuth apuesta US$10 millones a que su hijo ganará el Main Event de las WSOP
Una de las prop bets más comentadas del Main Event de las World Series of Poker (WSOP) 2026 tiene como protagonistas a Phil Hellmuth y Shaun Deeb, quienes acordaron una apuesta privada sobre un escenario considerado prácticamente imposible dentro del torneo más importante del póker mundial: que Phillip “P3″ Hellmuth III, hijo del máximo ganador de brazaletes de las WSOP, conquiste el campeonato del Main Event 2026.
La apuesta cobró fuerza durante el fin de semana del 11 y 12 de julio, cuando el torneo avanzaba hacia sus jornadas decisivas en Horseshoe Las Vegas y Paris Las Vegas, sedes oficiales del festival. El Main Event, correspondiente al Event #82: US$10.000 No-Limit Hold’em World Championship, reunió 9.208 participantes, convirtiéndose en el cuarto más grande de la historia de las WSOP, con un premio de US$10 millones para el campeón y una bolsa que paga a 1.382 jugadores.

Según la apuesta difundida en el circuito profesional, si P3 Hellmuth consigue una victoria histórica, Phil Hellmuth recibiría alrededor de US$10 millones, mientras que, si su hijo no gana el torneo, Shaun Deeb cobraría aproximadamente US$14.000, dependiendo del monto definitivo acordado entre ambas partes. La enorme diferencia refleja la baja probabilidad que el propio mercado atribuye a que un jugador prácticamente debutante conquiste el campeonato mundial de póker.

Phil Hellmuth, campeón del Main Event de 1989 y poseedor del récord de 17 brazaletes de las WSOP, ha sido históricamente uno de los grandes impulsores de las prop bets en el circuito. Su rival en esta ocasión, Shaun Deeb, ganador de nueve brazaletes y uno de los candidatos al WSOP Player of the Year 2026, aceptó el lado opuesto de una apuesta que rápidamente captó la atención de jugadores y aficionados.

Mientras continúan numerosas last longer bets privadas entre profesionales como Daniel Negreanu, Alex Foxen, Isaac Haxton, Jeremy Ausmus y Nick Schulman, la apuesta entre Hellmuth y Deeb se convirtió en la historia paralela más seguida del Main Event, al combinar el prestigio de dos de las mayores figuras del póker con una posibilidad estadísticamente remota que podría convertirse en una de las prop bets más extraordinarias en la historia de las WSOP.


